lunes, 21 de noviembre de 2011

Amanecí de nuevo en la habitación del hospital, ya empezaba a aburrirme de aquel cuarto de paredes blancas... La dichosa máquina seguía haciendo pitidos ensordecedores... El silencio reinaba, siempre que abría los ojos entraba Cris por la puerta, pero esta vez no, me empecé a preocupar, tenía un mal presagio, ¿y si le había ocurrido algo? ¿y si no se había percatado? Las preguntas rondaban por mi cabeza, como abejas en un panal...
Tras unos minutos de preocupación, el médico entro por la puerta:
- Cris ha dicho que te dé esto - dijo mostrándome una carta.

"Hola Marcos, seguramente ahora estés sólo en la habitación, sin mi, preguntándote dónde estoy... Es una larga historia... Al despertar a tu lado me dí cuenta que debía buscar una cura a tu enfermedad, y eso estoy haciendo... perdona la mala ortografía, pero acabo de caerme por las escaleras, ¡tengo tanta prisa por buscarte una cura! Descubrí que las células madre pueden regenerar partes del cuerpo, y que muchas pueden curar tu enfermedad. Necesitarías millones de células madre, y un nuevo corazón... nadie se ofrecía para dártelo, he probado con todos los que conozco, pero nadie quiere... Aunque no exactamente nadie... Seguramente ya te estarás imaginando porqué no estoy contigo, he decidido darte mi corazón y mis células madre para curarte... Marcos eres mi vida y siempre lo serás, te quiero, te he querido y te querré, para siempre.
Cris"
- Marcos, ¿estás bien?
- ...
- Cris me dijo lo que iba a hacer.
- ... 
- Lo siento.
- ...
- ¿Marcos?
- ... De-de-déjame solo...

El doctor salió por la puerta, acto seguido comencé a pensar lo que ponía en la carta... Cris... nunca más la vería... éramos uno solo... una sola conciencia, la mia... Cris... mi vida... mi corazón... todo lo que tenía... 
Me arrepentía de la vida... observé que aún conservaba el vendaje del último transplante...
Loco, lo arranqué... contemplé la herida aún sin curar... y la abrí... una vez así... lleno de dolor... pellizqué una de las venas vitales... hasta la muerte... 
Sólo nos separaba un paso, la vida... y quería estar junto a ella para siempre... Me suicidé, me suicidé sin miedo alguno a la muerte... mi mayor enemiga hasta ahora... me suicidé buscando lo más importante para mí... Cris.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Pasaban los días... Cris seguía odiándome, lo que me parecía bien, así se alegraría de mi muerte... De vez en cuando me miraba con cara de añoranza, parecía que aún me quería y eso me daba rabia...
El tiempo continuaba pasando, y yo comenzaba a arrepentirme de lo que había hecho, empecé a pensar como se sentiría ella y me odié.
Un día, estaba Cris en su cuarto, con su guitarra, tocando algunas canciones de su grupo favorito, Avenged Sevenfold. Cuando me acerqué, y me senté a su lado.
- ¿Cris?
No recibí respuesta.
- Lo siento, seguramente me odiarás por lo que hice...
Cris dejó de tocar y agachó la cabeza.
- Lo hice por una razón...
El silencio continuaba reinando.
- Te quiero... y no pienso permitir que me veas morir... ya sabes que odio verte sufrir y no hago más hacerte daño... pensé que si me odiabas te alegrarías ante mi muerte, y serías feliz junto a otra persona... Pero me he arrepentido... no puedo saber cómo te sientes, pero puedo imaginármelo... te he hecho bastante daño... no quiero eso... lo siento, lo siento, lo siento, y infinitas veces lo sentiré...
Cris alzó la cabeza y me miró a los ojos... una lágrima resbaló por su mejilla, la sequé con el dedo antes de que recorriese toda su cara...
- Marcos, eres mi vida, nadie será como tú, nunca, nunca jamás. En el fondo sabía que era imposible que me odiases... pero era incapaz de creérmelo...
Sentí un deseo imparable de besarla... y me lancé sin pensarlo, sentí como sus lágrimas resbalaban sobre su cara y terminaban en nuestros labios... Me separé un poco y comencé a cantar una de sus canciones favoritas.
- Cry alone, I've gone away... no more nights, no more pain... I've gone alone, took all my strenght... but I've made the change... I won't see you tonight...
Continué cantando la canción, y parecía que Cris se alegraba cada vez más... Cuando terminé, Cris se había dormido en mi pecho, abrazada a mí... miré la hora, era de noche y decidí que era hora de dormir.
La luz era cegadora, parecía que me apuntaban con una linterna a la cara... el silencio reinaba allá donde yo estuviese... abrí los ojos lentamente, con la intención de averiguar donde me hallaba. Estaba tumbado en una cama, frente a una gran ventana, a mi derecha habían algunas máquinas, de las cuales sólo sabía que servían para reproducir el sonido de los latidos de mi corazón con unos pitidos muy agudos, que a veces llegaban a ser ensordecedores.
De pronto, la puerta se abrió, entró Cris, llorando, odiaba verla llorar, yo era la causa de su llanto, yo y sólo yo, y esto me dejaba en vela muchas noches, aún recordaba los primeros días que compartimos piso, era tan feliz sin saber nada de esto... esto que pronto nos separaría para siempre...
- ¿Qué tal estas? - dijo entre sollozos
- Prácticamente no puedo moverme, pero tranquila, me recuperaré almenos durante unos días.
- ¿Qué haré cuando te vayas? - dijo tartamudeante.
El silencio reinó durante unos minutos.
- No lo sé... lo siento... no he servido para nada en tu vida...
- Sí has servido, no debería haberte hecho esa pregunta...
- Es normal que te lo preguntes... y... bueno, cuéntame, ¿qué me han hecho?
- Tu cuerpo rechazaba el nuevo corazón, solo sé que han hecho algo para que lo acepte de nuevo... no sabes que mal rato he pasado mientras te metían otra vez al quirófano...
- Entiendo... lo siento mucho, pero ya sabes que no controlo esto... estábamos hablando de algo antes, ¿de qué era?
- Decías que nunca te salvarías y yo decía que no permitiría que murieses.
- Ah, ya recuerdo... debo discrepar, mi enfermedad es incurable, ya te lo he dicho...
- No es incurable, nada es imposible, y menos si no tienes esperanza...
- ¿Esperanza? ¡¿Esperanza?! La esperanza no siempre es buena, la vida ya me lo ha dejado bien claro - dije enseñando un tatuaje que tenía en el brazo en el que claramente se podía leer "HOPE YOU NEVER" que se traduce como "Nunca Tengas Esperanza".
- La esperanza nos unió, la esperanza ha echo que tu aún sigas aquí, y...
Le interrumpí.
- Nos unió un anuncio que puse y los médicos han echo que aún siga aquí, la esperanza no ha tenido nada que ver en todo esto...
- Siempre tuve esperanza de conocer a alguien como tú, Marcos.
Me callé, cerré los ojos, y me relajé, odiaba discutir, pero no podía permitir que Cris se hiciese ilusiones con que yo me curase.
- No debería haber puesto ese cartel, así no me hubieses conocido, y ahora no estarías llorando por un imbécil como yo, que no puede vivir sin que la gente le done sus corazones...
Cris comenzó a llorar desconsoladamente.
- Esto te va a doler, pero no tanto como a mí... - dije, continué tras hacer una pausa - Vete... No quiero saber más de ti... te odio... nunca te quise... no me importa que sigas en mi piso... seguirás sin tener que pagar alquiler, pero no te dirigiré palabra alguna, siquiera te miraré a la cara.
Cris se puso seria, me miró enfadada y salió por la puerta, tras ella entró mi médico.
- No ha estado bien lo que has echo.
- Lo sé.
- La has destrozado.
- Lo sé.
- Ella te quería.
- Lo sé.
- Nunca encontrarás nadie como ella.
- Lo sé. Y también sé todo lo que me vas a decir, pero no pienso permitir que siga sufriendo por mí, prefiero que me recuerde como un maldito cabrón que la dejó plantada antes que como a un memo que dependía del hospital para vivir.

Abrí los ojos en el hospital... no sabía muy bien porqué estaba allí, pero el corazón me dolía como nunca... El médico entró a mi habitación poco después de abrir yo los ojos... intenté alzar la cabeza para hablar un poco con éste, entonces mi pechó se encojió y comencé a toser... tosía con tanta fuerza que casi no podía respirar y las toses no paraban... fuí a ponerme la mano en la boca entonces me dí cuenta de que estaba tosiendo sangre... el suelo de la habitación parecía un cuadro de arte abstracto formado con mi sangre... Entonces tosí algo biscoso... ensangrentado también... en ese momento cesaron las toses y me acosté otra vez... ahora me dolía todo el cuerpo.... y el corazón me iba a estallar... las únicas palabras que salían de mi boca en esos momentos eran "duele... duele..."
El doctor se me acercó y me puso unas cuantas inyecciones... tenía tanto dolor que ni las noté... media hora después empezé a dormirme... una media hora de dolor absoluto...
Abrí los ojos en la habitación del hospital otra vez, esta vez Cris estaba a mi lado, llorando.
- Ha sido por mi culpa... me lanzé y... ocurrió...
- Tranquila se me olvidó decirte que no puedo hacer muchos esfuerzos... Ha sido mi culpa, ven anda, acércate... - dije incorporándome.
- No te levantes... acabas de salir del quirófano...
- ¿Cómo? ¿Qué ha pasado?
- Te han transplantado un nuevo corazón... el tuyo ha muerto y era la unica forma de salvarte... almenos asi puedes seguir con vida...
- No creas eso... mi enfermedad seguirá desgarrando mi corazón, moriré igualmente...
- Pero tu corazón... es nuevo...
- Pero mi sangre sigue infectada... no tengo cura.. solo tratamiento... necesito la muerte de muchas personas que me cedan sus corazones para vivir... para eso prefiero irme al otro mundo... no quiero que sigas viéndome así, muriéndome poco a poco...
- Tu no morirás, no permitiré que lo hagas...
- No eres tú, es mi enfermedad...
Cris se quedó mirandome triste, no sabía que contestarme, de pronto me volvieron a dar toses, sentía un ahogamiento profundo que me producía unas ganas intensas de arrancarme los puntos del pecho y quitarme el corazón ya transplantado... Me ardía el pecho, me mareaba, Cris parecía histérica, intenté decirle algo pero era imposible, me estaba ahogando y no podía decir nada... Cerré los ojos, solo esperaba el fin.

sábado, 19 de noviembre de 2011


Conforme pasaba el tiempo Cris me empezaba a tomar mucho mas cariño y yo empezaba a dudar de si lo de decirle que le quería era una buena idea... Si me fuese de golpe Cris se quedaría destrozada... y eso nunca me lo perdonaría... sabía que mi corazón no aguantaría mucho más y no quería que pensase en un futuro conmigo... De vez en cuando salíamos a una cafetería cercana al piso a tomar algo o dábamos algún paseo por la calle, pero casi siempre estábamos en casa... en el sofá, ella sentada y yo con la cabeza en su regazo. Algunas veces notaba algunas lágrimas caerme al pelo... y cuando le preguntaba que qué le pasaba se secaba las lágrimas rápidamente y me decía "Nada... no me pasa nada" con una sonrisa en la cara... Algunas veces pensaba que Cris sentía pena por mí, otras que se desilusionaba al pensar que pronto moriría...
- Marcos... ¿te duele el corazón?
- De siempre me ha dolido y de siempre me dolerá... pero tu tranquila, es normal, mi corazón se fuerza mucho para enviarme la sangre necesaria...
- Pero exactamente, ¿qué tienes en el corazón?
- Mi corazón no crece... me pasa desde los 15 años...
- Entonces... tu corazón es más pequeño de lo normal ¿no?
- Exacto... y al ser tan pequeño no puede bombear toda la sangre que necesito...
- Y entonces... ¿por qué es mortal?
- Mi corazón recibe mucha sangre y se llena más de lo que debe... esto lo desgarra poco a poco y asi va matándome lentamente...
Cris se quedó mirándome llorosa y me abrazó... sentía sus lágrimas mojando mi camiseta... Cris sufría mas que yo por mi muerte... y se le notaba muchísimo... Puso la mano en mi pecho, al parecer buscaba el latido de mi corazón...
- No lo notarás, es muy débil... - le dije, me miró llorosa - solo notarás un debil latido aquí... - le dije llevando su mano a mi cuello - si te concentras lo notarás...
- Tu corazón late muy lento... cada vez más lento...
- ¿Qué? Dejame ver...
Mi corazón estaba a punto de pararse... cada vez tardaba más el latir... me faltaba el aire y me estaba empezando a ahogar... rápidamente señalé el desfibrilador a Cris, para que lo preparase... Tenía miedo, por una vez tenía miedo a irme para siempre sin decir adiós a nadie... le tenía miedo a la parca... la única mujer que no sintió pena por mí en ningun momento...
Abrí los ojos... todo permaneció borroso durante unos minutos... No sabía donde estaba... quizás en el infierno... quizás en el cielo... De pronto una voz muy dulce me llamó...
- Marcos... ¿estás ahí? No recuerdo cómo tomarte el pulso.. por favor hazme saber si me estás oyendo...
- Te he dicho que es así... mala memoria... - dije cojiendo su mano y acercándola de nuevo a mi cuello.
Cris me abrazó de tal manera que sentía su preocupación... seguía llorando desde el momento en el que cerré los ojos...
- Pensé que había echo algo mal... pensé que te había perdido para siempre... pensé...
- No pienses... sólo si lo piensas te preocuparás y eso es lo último que quiero... si tu sufres, yo sufro... No quiero verte llorar, cada lagrima que cae por tu rostro desgarra mi corazón y éste esta demasiado dolido ya... - dije secándole las lágrimas
La besé, este beso duró casi diez minutos, después volví a abrazarla, Cris se mantuvo llorando durante más de media hora, me dolía todo pero no la iba a dejar llorando desconsoladamente, aguantaría el dolor más mortífero con tal de calmarla...
Aquella noche hicimos algo más que dormir... no digo detalles mi intimidad es mi intimidad...

Al día siguiente Cris volvió pronto:
- Oye, ¿a que clases vas? todavía no hemos coincidido nunca en la universidad...
- Oh, perdona, se me olvidó decirte que yo voy al hospital universitario, no a la universidad...
- Parece que tienes algo que no me quieres decir...
- Mejor olvidémoslo... ¿que tal tu día?
- Esto... bien...
- Te han insultado otra vez... ¿verdad?-Cris bajó la cabeza y comenzó a llorar - Cris... ¿que te han dicho esta vez?
- Mejor di qué me han echo...
- ¿Cómo? ¿Me estás diciendo que te han pegado?
- Oye no quiero calentarte la cabeza con mis problemas...
- Cris, quiero que me lo cuentes con pelos y señales.
- Bueno... al salir de clase me han cojido y me han llevado a una parte donde no habia prácticamente nadie, me han pegado y me han dejado en el suelo... cuando me he despertado Natasha había traido a todo el mundo a verme... y lo unico que he podido hacer es volver aquí cuanto antes...
- Ya veras... nadie toca a quien aprecio... y menos esa... zorra...
- ¿Qué vas a hacer?
- Tranquila, no te preocupes por mí, volveré. - me acerqué a ella y le dí un beso en la mejilla... no se ni como me atreví
Salí de casa y fuí en busca de los chicos que habían pegado a Cris... cuando volví ella me estaba esperando... parecía preocupada por mí.
- Marcos... ¿porqué estas sangrando?
- Ah... eso... eso no es... nada... tran... tranquila...- al decir esto caí al suelo rendido de dolor.
Al abrir los ojos me hallaba en el hospital, tenía todo el pecho vendado y Cris estaba llorando a mi lado. De pronto entró el médico y me dijo:
- Marcos, te dijimos que no te forzases, que no debías dejar de hacer reposo.
- Disculpa... Cris... ¿te importa dejarnos a solas a mi y al doctor?
- Marcos... tu corazón ya no puede más... como sigas asi no podremos seguir tratándote, y morirás antes de lo previsto.
- Me da igual mi corazón... solo quiero pasar mas tiempo con ella... desde niño me habéis dicho que moriría pronto y aún estoy vivo ¿no? tal vez os estéis equivocando y la parca no me lleve aún...
- Oye sabes que te lo digo por tu bien, si, sigues con vida, pero no durará, no creo que tu cuerpo soporte las bajadas de fuerza que tiene tu corazón... no aguantaras mucho en este mundo.
Me levanté de golpe de la cama y me vestí, el médico me observaba preocupado pero ya a mi eso no me importaba... mi corazón aguantaría hasta que yo quisiese morir...
- Marcos, almenos dejame comprobar tu pulso...
- Solo eso, tengo que irme, Cris está muy preocupada...
10 minutos después:
- Marcos, he de ingresarte, no debes moverte
- Siempre me habéis dicho eso y nunca me ha pasado nada, vamos que no soy imbécil si me duele el corazón ya me sentaré...
- Lo siento mucho ya no puedo hacer mas, si no quieres colaborar, no podremos curar tu enfermedad...
- ¡¡¡¡JA!!!! Mi corazón es incurable, no me engañes, nadie tiene mi enfermedad, se podria decir que tengo una enfermedad rara incluso que soy un monstruo... Me da igual, me voy no quiero estar más aqui...
Salí de la habitación y ví a Cris en un banco, sentada, llorando sobre mi chaqueta...
- Cris...
- Podías haberme dicho que estabas enfermo... no me hubiese dolido tando...
- Cris... lo siento... llevo ya muchos años y no lo sabe nadie solo mis padres... pensé que me abandonarías si te decía que iba a morir... por eso me callé, quiero estar contigo...
- Tan sólo dame una razón.
- Te quiero... - dije me acerqué a ella y la abrazé - esa es la única razon que tengo...
Cris me miró perpleja.
- Espero que esto no sea una broma... ¿lo es?
- ¿Tu qué crees? - le dije - Vámonos de aqui, este es el último sitio al que quiero ir...
Salimos del hospital y volvimos al piso, en todo el dia Cris estuvo pendiente a que no me moviese mucho, y si tenía que ir al baño me acompañaba hasta la puerta...
Después de cenar vimos la tele un rato, abrazados en el sofa, era un poco incómodo pero no quería herir mas a Cris y me lo callé.
- Pero entonces... ¿me quieres?- dijo Cris tras apagar la televisión - ¿o simplemente me tienes cariño?
- ¿Tengo que explicártelo? Te quiero, eres única la única que ha tenido cojones a hablar conmigo, y desde el primer día has confiado en mí... ¿no crees que tengo razones?
- Sí... pero eres el primer chico que me dice eso... yo... yo...
La interrumpí besándola, nose ni cómo lo logré...
- Yo... creo que siento lo mismo... nunca me ha gustado nadie... pero... tú... eres diferente... ¿qué se siente al querer a alguien?
- Felicidad... ganas de parar el tiempo para estar eternamente con esa persona... alegría... y si esa persona te dice algo bonito... te vuelves loco...
- Entonces... te quiero... sí, te quiero Marcos, te quiero... - me dijo justo antes de besarme.
Pronto nos fuimos a dormir, y en mitad de la noche Cris se metió a mi cama a dormir conmigo... cualquiera pensaría que Cris quería algo de mí, pero simplemente dormimos abrazados... Cris era muy cariñosa y se durmió pronto en mis brazos... yo creo que me dormí poco después...

Al día siguiente Cris me había dejado una nota que ponía "He tenido que madrugar, si necesitas algo tienes mi número en tu móvil, disculpa el atrevimiento". Aquel día no venía el profesor de latín y me tomé la libertad de quedarme en casa toda la mañana.
Al medio día Cris volvió con los ojos llorosos y fué a encerrarse en su dormitorio, pero la detuve.
- ¿Qué ha pasado? Puedes contármelo, lo sabes.
- Lo siento mucho, Marcos esque soy nueva aqui y al intentar hacer amigos... pues se han burlado de mi y bueno pues al no tener ningun otro medio de relajación tengo que llorar...
- No seas estúpida, me tien.. digo hay gente muy imbécil por la universidad, ya deberías saberlo, has ido justo a hablar con Natasha ¿verdad?
- Si, parecía tan simpática que me junte con ella pero...
- Entonces ya nadie querrá juntarse contigo, esa chica es un demonio, le habrá contado a todo el mundo que eres horrible y desagradable... hizo lo mismo conmigo cuando salí con ella...
- Pero tu conoces gente aquí... yo no tengo a nadie... eres la única persona que conozco, y por lo que sé no nos vamos a ver en muchas clases...
- Cris... yo aqui estoy muy solo, tu eres la única persona que se a dignado a hablar conmigo durante años... no le des tanta importancia a la amistad aquí, nunca la encontrarás, te lo dice un experto, simplemente estudia y sácate tu carrera y huye de aquí o acabaras loca.
Cris se me quedó mirando un rato, dejó de llorar y me abrazó... La verdad es que me sonrojé un poco... Hacía tiempo que nadie me abrazaba y se estaba muy bien así.
Comimos y pasemos el dia hablando de cualquier tontería que se nos pasase por la cabeza, y de vez en cuando tenía que volver a animar a Cris... aun así creo que se reservó algunas lagrimas para la almohada.