La luz era cegadora, parecía que me apuntaban con una linterna a la cara... el silencio reinaba allá donde yo estuviese... abrí los ojos lentamente, con la intención de averiguar donde me hallaba. Estaba tumbado en una cama, frente a una gran ventana, a mi derecha habían algunas máquinas, de las cuales sólo sabía que servían para reproducir el sonido de los latidos de mi corazón con unos pitidos muy agudos, que a veces llegaban a ser ensordecedores.
De pronto, la puerta se abrió, entró Cris, llorando, odiaba verla llorar, yo era la causa de su llanto, yo y sólo yo, y esto me dejaba en vela muchas noches, aún recordaba los primeros días que compartimos piso, era tan feliz sin saber nada de esto... esto que pronto nos separaría para siempre...
- ¿Qué tal estas? - dijo entre sollozos
- Prácticamente no puedo moverme, pero tranquila, me recuperaré almenos durante unos días.
- ¿Qué haré cuando te vayas? - dijo tartamudeante.
El silencio reinó durante unos minutos.
- No lo sé... lo siento... no he servido para nada en tu vida...
- Sí has servido, no debería haberte hecho esa pregunta...
- Es normal que te lo preguntes... y... bueno, cuéntame, ¿qué me han hecho?
- Tu cuerpo rechazaba el nuevo corazón, solo sé que han hecho algo para que lo acepte de nuevo... no sabes que mal rato he pasado mientras te metían otra vez al quirófano...
- Entiendo... lo siento mucho, pero ya sabes que no controlo esto... estábamos hablando de algo antes, ¿de qué era?
- Decías que nunca te salvarías y yo decía que no permitiría que murieses.
- Ah, ya recuerdo... debo discrepar, mi enfermedad es incurable, ya te lo he dicho...
- No es incurable, nada es imposible, y menos si no tienes esperanza...
- ¿Esperanza? ¡¿Esperanza?! La esperanza no siempre es buena, la vida ya me lo ha dejado bien claro - dije enseñando un tatuaje que tenía en el brazo en el que claramente se podía leer "HOPE YOU NEVER" que se traduce como "Nunca Tengas Esperanza".
- La esperanza nos unió, la esperanza ha echo que tu aún sigas aquí, y...
Le interrumpí.
- Nos unió un anuncio que puse y los médicos han echo que aún siga aquí, la esperanza no ha tenido nada que ver en todo esto...
- Siempre tuve esperanza de conocer a alguien como tú, Marcos.
Me callé, cerré los ojos, y me relajé, odiaba discutir, pero no podía permitir que Cris se hiciese ilusiones con que yo me curase.
- No debería haber puesto ese cartel, así no me hubieses conocido, y ahora no estarías llorando por un imbécil como yo, que no puede vivir sin que la gente le done sus corazones...
Cris comenzó a llorar desconsoladamente.
- Esto te va a doler, pero no tanto como a mí... - dije, continué tras hacer una pausa - Vete... No quiero saber más de ti... te odio... nunca te quise... no me importa que sigas en mi piso... seguirás sin tener que pagar alquiler, pero no te dirigiré palabra alguna, siquiera te miraré a la cara.
Cris se puso seria, me miró enfadada y salió por la puerta, tras ella entró mi médico.
- No ha estado bien lo que has echo.
- Lo sé.
- La has destrozado.
- Lo sé.
- Ella te quería.
- Lo sé.
- Nunca encontrarás nadie como ella.
- Lo sé. Y también sé todo lo que me vas a decir, pero no pienso permitir que siga sufriendo por mí, prefiero que me recuerde como un maldito cabrón que la dejó plantada antes que como a un memo que dependía del hospital para vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario